
¿Cuánto cuesta la aerotermia en un piso de 100 m²? Es la duda que ronda a muchos vecinos de Almería. Las horquillas nacionales, que oscilan entre los 7.000 y los 22.000 euros, mezclan casos muy dispares y dicen poco a una vivienda real en nuestra provincia. Lo que pesa aquí es si hay azotea comunitaria con permiso, la protección anticorrosión para el salitre o el número de fan-coils necesarios.
En la costa, donde el aire templado favorece el rendimiento, lo que mueve la balanza suele ser el recorrido de la tubería hasta la unidad exterior o la capacidad del depósito. En el interior, con inviernos más duros, entra en juego la potencia necesaria y cuántos radiadores quedan cortos para trabajar con agua menos caliente. Cada presupuesto depende de la visita técnica.
Este artículo desmonta el precio partida por partida: equipo, obra hidráulica, eléctrica y trámites legales. No verás cifras cerradas, porque solo el instalador puede calcular las cargas reales de tu casa. Así sabrás qué preguntar cuando lleguen las propuestas de las empresas de la zona.
Por qué la horquilla nacional de la aerotermia confunde a un piso almeriense
Cuando alguien busca información sobre aerotermia, se topa con una horquilla nacional que va de los 7.000 a los 22.000 euros. Esa cifra asusta porque está calculada pensando en inviernos duros del norte, donde la calefacción es el corazón del gasto. En un piso almeriense, especialmente en la costa, esa lógica no aplica igual. Aquí pasamos meses con noches templadas y apenas unas pocas jornadas frías al año, por lo que el peso económico de calentar la casa es mínimo comparado con otras zonas.
Lo que realmente mueve el precio final en nuestra provincia es otra cosa: cuántos fan-coils hacen falta para refrigerar cada habitación, qué capacidad debe tener el depósito de agua caliente para cubrir duchas seguidas o si hay que subir tuberías hasta una azotea comunitaria con permiso previo. Además, en primera línea de mar, como en El Zapillo o Roquetas, la unidad exterior necesita un tratamiento anticorrosión específico contra el salitre, algo que encarece ligeramente el equipo pero evita averías prematuras. Por eso, mirar solo el rango general sirve de poco; el detalle local cambia todo.
La potencia de la bomba de calor con un invierno tan suave
En un piso de la capital o del Poniente, el invierno apenas obliga a encender la calefacción. Las noches frías se cuentan con los dedos y, muchas veces, se resuelven con una estufa puntual. Sin embargo, el verano es otra historia: las temperaturas suben, la humedad no baja por la noche y el aire acondicionado trabaja casi a diario. Aquí, quien manda en la factura energética es la refrigeración. Por eso, mirar solo los grados negativos que rara vez llegan para elegir el equipo es un error común. La potencia necesaria para enfriar durante esos meses largos suele ser mucho mayor que la requerida para calentar.
Elegir una bomba de calor sobredimensionada pensando en «ir sobre seguro» termina pasando factura. Un equipo excesivo para la demanda real arranca y para constantemente, desgastando el compresor y bajando su rendimiento estacional (SEER). En Almería, donde el SEER pesa más que el SCOP porque pasamos más horas refrescando, ese derroche duele. La solución pasa por un cálculo riguroso por estancia, no por aplicar fórmulas rápidas basadas únicamente en los metros cuadrados. Cada habitación tiene sus propias cargas térmicas según su orientación, ventanas y aislamiento. El instalador debe analizar estos detalles para ajustar la potencia exacta. Así, el sistema funciona de forma continua y eficiente, cubriendo las exigencias reales del clima almeriense sin desperdiciar energía ni dinero en un equipo desproporcionado.
Fan-coils para refrigerar: la partida que decide el total
En un piso de la costa, el gasto en fan-coils marca la diferencia final. Cada empresa instaladora calcula cargas por estancia y propone opciones: desde colocarlos solo en salón y dormitorio principal hasta uno por habitación. Los aparatos de pared o por conductos son reversibles, pero al enfriar condensan humedad; ese desagüe extra suma obra hidráulica que no aparece con radiadores. En dormitorios, conviene elegir modelos silenciosos porque llevan ventilador integrado.
La estrategia habitual es priorizar las zonas donde se pasa más tiempo. En El Zapillo o Roquetas, poner dos unidades bien elegidas suele bastar para bajar la temperatura nocturna sin tirar del presupuesto. Si hay aire acondicionado ya instalado, quizá baste con reforzar los puntos críticos. El SEER importa mucho aquí, pues la refrigeración trabaja más horas que la calefacción. Antes de decidir, pide a cada propuesta que detalle qué fan-coils van dónde y por qué, separando su coste del resto de materiales.
Depósito de agua caliente según quién vive en el piso
La capacidad del depósito de agua caliente no se elige al azar. El instalador calcula los litros necesarios según cuántas personas habitan la vivienda y cómo usan el baño cada día. En un piso de El Zapillo o Nueva Andalucía, donde suele vivir una familia estable, basta con un volumen medio. Sin embargo, en apartamentos turísticos de Roquetas o Vera Playa, la cosa cambia: hay que prever picos de uso cuando entran varios huéspedes a la vez y encadenan duchas seguidas sin tiempo para que el equipo recupere temperatura.
Ese depósito se coloca normalmente en el lavadero, aprovechando el hueco que antes ocupaba el termo eléctrico o el calentador de butano. Es una obra pequeña que no altera la distribución. Conviene saber que estos equipos realizan, por norma, ciclos periódicos a alta temperatura para evitar la proliferación de legionela. No es un fallo ni un despilfarro, sino parte del funcionamiento estándar para mantener el agua segura. Cada propuesta debe detallar esa programación y dónde ubicar el tanque si el lavadero está muy justo de espacio.
Terraza o azotea comunitaria: el recorrido que encarece la obra
En los bloques de la capital, como en El Zapillo o Nueva Andalucía, el primer obstáculo no suele ser técnico, sino administrativo. La azotea es un elemento comunitario y colocar ahí la unidad exterior exige contar con el visto bueno de la vecindad. Sin ese permiso previo, cualquier presupuesto queda en nada. A veces resulta más viable buscar otra ubicación, pero si toca subir a cubierta, hay que tener claro que el recorrido de la tubería desde un tercero o cuarto piso encarece bastante el trabajo.
Ese trayecto vertical puede costar incluso más que el propio depósito de acumulación, así que conviene que cada propuesta desglose bien qué corresponde a material y qué a obra hidráulica. En primera línea de mar se suma otro factor: la protección anticorrosión. La salinidad obliga a tratar batería y carcasa para que el equipo aguante sin degradarse prematuramente. Antes de comparar cifras finales entre empresas instaladoras, revisa que incluyan estos detalles concretos de tu edificio y su orientación al viento.
Cómo comparar tres presupuestos de aerotermia partida por partida
Antes de mirar el total, pide a cada empresa instaladora que desglose su propuesta partida por partida. Deben aparecer separados el equipo principal, el depósito de agua caliente, los emisores y la obra hidráulica y eléctrica necesaria. La puesta en marcha y los trámites administrativos también tienen su propia línea. Aunque la mano de obra suele ir integrada dentro de un presupuesto cerrado, este detalle permite ver dónde se va el dinero: si sube mucho en tubería es porque hay que subir a una azotea comunitaria; si pesa más en emisores, quizá haya que cambiar radiadores de hierro antiguos por modelos de baja temperatura.
En la costa, fíjate bien en la protección anticorrosión para ambientes marinos y en el número de fan-coils, ya que son los que más mueven el precio. En municipios del interior como Vélez-Rubio o Albox, vigila la potencia de calefacción y qué ocurre con el depósito de gasóleo antiguo, pues su gestión debe estar clara en la oferta. Con esta estructura comparas manzanas con manzanas, no precios globales opacos.
Al final, consulta cómo te ayudan a tramitar las ayudas disponibles. El mecanismo pasa por vender certificados de ahorro energético, aplicar deducciones en el IRPF mediante certificaciones antes y después de la obra, o aprovechar convocatorias de la Junta de Andalucía cuando están abiertas. Saber qué incluye cada propuesta en estas gestiones evita sorpresas al presentar los papeles.